jueves, 3 de febrero de 2011

NUEVA GOBERNANZA EN LA UNIVERSIDAD

“Si los jugadores del Real Madrid o del Barça eligiesen a su entrenador, ¿ganarían la liga?”

Expertos académicos, sobre la elección democrática del Rector
Rezaba un párrafo de la estrategia 2015 que el EEES es un proceso que no dejaría de incrementarse. Laadvertencia de las asambleas a lo largo de país se topaba con la incomprensión o el desdén de autoridades, representantes, profesores y alumnos. Desgraciadamente, de nuevo, tenían razón. En internet se puede encontrar
el borrador del documento de gobernanza (1), elaborado conjuntamente por la CRUE (2) y la Fundación CYD(3), autora del informe de gobernanza que sirve de base a dicho borrador.

El documento en sí propone una reestructuración profunda de las estructuras de poder de la universidad. Tras una evaluación superficial del actual sistema, concluye que muestra graves deficiencias: baja participación, clientelismo, ineficacia, corrupción,… Sí, el actual sistema, de corte feudal, muestra una larguísima lista de problemas de toda clase. No obstante, la supuesta “invulnerabilidad” de decanos y directores de departamento puede suponer un serio freno a cualquier reforma universitaria intentada que éstos no quieran. Y en esas estamos, ¿verdad? Los impulsores han aprendido la lección de Bolonia, así que han decidido que la reforma “ha de acometerse de la manera más progresiva y paulatina posible. Cualquier intento de cambio brusco puede chocar con la incomprensión y resistencia de las instituciones” (¿A alguien le suena la historia de la rana y la olla hirviendo?). Añade además, “Resultará fundamental que el proceso de cambio sea asimilado y entendido por los sectores académicos como propio y no impuesto”. Una estrategia muy encomiable. A nosotros no nos han preguntado. Probablemente a vosotros tampoco. Y dudamos que lo vayan a hacer a la luz de ese supuesto debate que el borrador pretende abrir.
Este borrador, tomando como ejemplo a EEUU (y van...) introduce un nuevo sistema, ya que el actual modelo “está contaminado por la gestión democrática” (Palabras de un “experto” universitario para El Mundo, sobre este informe). El consejo social ampliará “ligeramente” su función: designará al Rector. Y este podrá nombrar, en base a su dedo, a Decanos y Directores de Departamento. En definitiva, será un incremento notable del poder de los órganos “ejecutivos” de la universidad. Un alegre paso del estado feudal a la monarquía autoritaria, por buscar un análogo en la historia política europea. Eso sí, sin olvidar la comparación reclamada continuamente por el propio borrador: la corporación capitalista. Junto a esto, asistiremos a la defunción final del Claustro como tal, órgano que de todas maneras la LOU ya se encargó de reducir a una función ornamental. Un pequeño grupo de no más de 50 almas, que propondrán algunos de los candidatos del Consejo Social (la nueva board o junta de gobierno).

Alguien podría preguntarse qué legitimidad tendría un rector elegido así, máxime cuando gozaría de un poder casi absoluto, respondiendo sólo ante la junta de gobierno (y ante dios y la historia). Pero no hay que preocuparse: la hija de Emilio Botín (Perdón, la Presidenta de CYD y de Banesto) y sus socios académicos han pensado en todo.

“En cuanto al problema de la ausencia de legitimación, éste podría ser minimizado, al menos, permitiendo a la comunidad universitaria, a través de sus órganos colegiados de representación, la presentación de ternas de candidatos a la Junta de Gobierno, de forma que, a pesar de que la responsabilidad última de la designación recayese en este órgano, tanto la propia condición académica de los mismos como el hecho de su proposición en base a un cierto consenso previo hiciesen que la comunidad académica los percibiese como propios y no impuestos.”
Seamos realistas: tienen razón, hay que ser previsores.

La experiencia nos advierte una seria amenaza de agitación:
Los grupúsculos minoritarios de estudiantes radicales. Es más que probable que estos jovenzuelos insatisfechos, en su juvenil confusión, pretendan una relación entre la conversión del sistema de gobierno a modo de una corporación capitalista (y la desregulación laboral, la salida al mercado de la universidad en busca de fondos, la elevación de tasas, la mayor participación de la empresa privada, el control de facto de la universidad por la empresa con la mayoría en el consejo social, el fomento de la cultura empresarial en la universidad,…) y ese disonante y horrendo término que es la mercantilización, y que tantos quebraderos de cabeza trajo en el pasado. Aun tienen que cambiar la LOU para la reforma. ¿Nos veremos en unos pocos años defendiéndola?

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